Historia de Nuestros Materiales

Oro 18 Kilates

El oro de 18 kilates significa que la pieza está compuesta por 75% de oro puro y 25% de otros metales como plata o cobre, los cuales se añaden para aportar mayor resistencia y durabilidad.

El oro puro (24K) es demasiado blando para el uso diario, por eso en joyería fina se utiliza 18K, ya que ofrece el equilibrio ideal entre pureza, valor y firmeza estructural.

Cuando una joya está marcada como “750” o “Ley 750”, indica que contiene 750 partes de oro puro por cada 1000 partes de metal total. Esta numeración es el estándar internacional que certifica su autenticidad y calidad.

El oro 18K mantiene un color más intenso y natural que categorías inferiores como 14K o 10K, y al mismo tiempo conserva mejor su valor con el paso del tiempo. Por esta razón, es el estándar utilizado en alta joyería en Europa y Latinoamérica.

Colores del Oro 18K

El oro de 18 kilates puede presentarse en distintos tonos sin perder su pureza del 75% . La diferencia en el color se logra mediante la combinación de metales en el 25% restante de la aleación.

Oro Amarillo:

Es el tono más tradicional y clásico. Se obtiene combinando oro puro con plata y cobre en proporciones equilibradas. Mantiene el color más natural y cálido del oro.

Oro Blanco:

Se crea al mezclar el oro con metales como paladio o níquel para lograr un tono más claro y moderno. En muchos casos, se recubre con rodio para darle mayor brillo y acabado luminoso.

Oro Rosado:

Se obtiene al aumentar la proporción de cobre en la aleación, lo que le da su característico tono cálido y romántico.

En todos los casos, la pureza sigue siendo 18K . Lo que cambia es únicamente el tono, no la calidad ni el valor del oro.

Esmeraldas Naturales

Las esmeraldas que utilizamos en nuestras piezas son 100% colombianas, seleccionadas cuidadosamente por su autenticidad, intensidad de color y equilibrio tonal.

La esmeralda pertenece a la familia del berilo y obtiene su característico color verde por la presencia de cromo y vanadio en su composición. En la escala de Mohs posee una dureza de 7.5 a 8, lo que la hace adecuada para joyería fina, aunque requiere cuidado debido a su estructura interna natural.

Colombia es reconocida internacionalmente como el principal productor de esmeraldas de alta calidad, destacándose por su verde intenso y profundo.

Cada piedra es única. Su valor radica en su origen, composición natural y características individuales, lo que la convierte en una gema apreciada en alta joyería.

Valor de la Esmeralda

El valor de una esmeralda no depende únicamente de su color, aunque este es el factor más determinante. Se evalúan varios criterios gemológicos:

Color: tono, saturación e intensidad. Los verdes profundos, vivos y uniformes son los más valiosos.

Claridad: presencia y distribución de inclusiones naturales conocidas como “jardín”. Estas forman parte de su identidad, pero se analiza que no afecten excesivamente la transparencia.

Corte: un buen corte maximiza el brillo y resalta el color.

Peso en quilates: a mayor tamaño con buena calidad, mayor valor.

Origen: las esmeraldas colombianas son consideradas referencia mundial por su pureza cromática.

Tratamientos: el tipo y nivel de mejora (como aceites tradicionales) también influye en su precio.

Circones

Los circones son piedras de gran luminosidad, reconocidas por su brillo intenso y su excelente refracción de la luz. Su estructura cristalina permite cortes precisos que potencian su claridad y generan destellos definidos y uniformes.

Son resistentes, estables y versátiles, lo que las convierte en una opción ideal para detalles delicados, incrustaciones y diseños con acabado pavé. Gracias a su transparencia y variedad de tonalidades, se adaptan con facilidad a diferentes estilos y composiciones en joyería fina.

Su función principal es aportar luz, contraste y equilibrio visual dentro del diseño de cada pieza.

Gemas Naturales

Las gemas naturales son piedras formadas por procesos geológicos a lo largo de miles o millones de años. Cada una presenta variaciones únicas en color, vetas, inclusiones y transparencia, lo que garantiza que no existan dos piezas exactamente iguales.

Sus características internas forman parte de su identidad y reflejan su origen en la naturaleza. Estas particularidades no se consideran defectos, sino rasgos propios de su formación natural.

Se emplean en diseños delicados y personalizados, aportando textura, profundidad y un carácter orgánico que distingue cada pieza.

Perlas

Las perlas son gemas orgánicas formadas en el interior de moluscos, donde capas sucesivas de nácar se desarrollan cuidadosamente hasta dar origen a su característico brillo suave y profundo, conocido como lustre.

Provenientes de procesos controlados en entornos acuáticos especializados, estas perlas mantienen su composición natural y conservan las cualidades que las distinguen: luminosidad sutil, textura delicada y variaciones únicas en forma y tamaño.

Cada perla puede presentar ligeras irregularidades propias de su formación, consideradas parte de su autenticidad y belleza natural.

En joyería, aportan equilibrio, elegancia y un carácter atemporal que trasciende tendencias.